¿Qué está pasando con lo electoral?
Vierne5/ Leandro Rodríguez Linárez

Como es sabido, las elecciones perpetradas inconstitucionalmente, en contra de todo precepto
democrático, son la parte gruesa de los motivos que generan referidas sanciones al régimen
chavista, traduciéndose en la prohibición de representar/disponer de los activos y bienes del país
en el exterior, pues perdió su cualidad legal y legítima. Los demás actos punitivos, que constituyen
la mayoría de las sanciones, recaen en personas, es decir, son personalísimas.
Sin embargo, dicho por el mismo régimen, han sabido burlar las sanciones, apoyados en naciones
como Irán, China, Rusia, entre otras, sin mencionar las naciones que se prestan para las
triangulaciones. Para muchos analistas, estas sanciones han servido al chavismo para justificar
los desmanes producidos por la corrupción atroz y para continuar disponiendo de manera oscura
nuestros recursos.
Debe haber algo de cierto en ese planteamiento, pues si en verdad hubiera algo de interés por
parte del castrismo venezolano en que se levanten las sanciones existirían indicios, pero nada
más lejos de la realidad, día a día se radicalizan muchísimo más, se arraigan en la violencia
institucionalizada.
Más aún, tal como se adelantan las presidenciales 2024, son un caldo de cultivo para el
sostenimiento y aplicación de nuevas sanciones, pues los registros Saime y Electoral son
corruptos, siguen las judicializaciones de partidos, inhabilitaciones inconstitucionales, CNE hiper
chavista al igual que el resto de las instituciones y un si fin de razones más. Todo esta previsto
para que se mantenga el clima de controversia entre el chavismo y el mundo democrático.
Ahora bien, el repudio al chavismo se ha incrementado tanto que “lo electoral” se torna muy
arriesgado hasta bajo el control absolutista de las instituciones que deberían ser del Estado, pero
de facto pertenecen al Psuv. No inferimos el régimen las pueda perder, eso ni pensarlo, su diseño
electoral está muy bien concebido, ayudado con falsa oposición y la explotación de un votante
esclavo, hacemos énfasis en que el chavismo juega su carta de la necesidad energética de
occidente, pero para que esta pueda generar resultados esperados está obligado celebrar una
elección presidencial creíble… y cada día se aleja más de eso.
Lo “electoral” es tan complejo hoy día que satisface todos los gustos. Si bien es cierto más del
90% de los venezolanos desea un cambio por la vía del voto, un porcentaje similar está claro que
ello no es posible, “deseo no preñan” decían nuestros abuelos. En la manipulación de las
encuestas régimen y cómplices hacen especial referencia a la primera acepción porcentual,
mientras que la oposición real debe saber jugar con la segunda, definir estrategias conforme a
ello.
Seguimos insistiendo, llevar a Maduro a una reelección a través de una presidenciales como plato
único representa un alto riesgo para el régimen, en consecuencia, pudieran “camuflarla”
adelantando las regionales o municipales, incluso las 3 al mismo tiempo, así restaría algo de
atención a las presidenciales, sobre todo, porque obligaría a los gobernadores y alcaldes a
trabajar electoralmente, lo propio hizo Chávez posterior a perder la reforma constitucional en 2007.
Lo electoral con instituciones públicas 100% psuvizadas es inútil, se vote mucho, poco o
muchísimo como en 2015, se gane, se pierda o nos abstengamos el resultado siempre es el
mismo, no generan cambio, más aún cuando los candidatos son ungidos por el régimen,
inhabilitando a los que le hacen oposición real, concretamente María Corina Machado. Veamos
qué nos depara las presidenciales, hasta el momento será un más de lo mismo. @leandrotango

